Dudas y Temores sobre la Hipnosis

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DUDAS Y TEMORES SOBRE HIPNOSIS

Es cierto que la hipnosis genera ciertas dudas y temores que son importantes conocerlas y cómo abordarlas, ya sea porque serás hipnotizado o eres un profesional que practica la hipnosis. En este artículo vamos a aclarar las dudas y temores de hipnosis más comunes y cómo abordarlas.

INTRODUCCIÓN A LAS DUDAS Y TEMORES DE LA HIPNOSIS

Muchos pacientes presentan dudas y algunos temores al realizar hipnosis

Una vez establecido el rapport básico y datos generales y un diagnóstico o probable línea de trabajo, el operador dedicará un tiempo a esclarecer las dudas de la persona acerca del procedimiento hipnótico.

Presentamos dos líneas de trabajo, una tradicional, de John Hartland y la otra tradicional, pero con un enfoque ericksoniano, de J. Zeig. Obsérvese que Hartland habla de “eliminación de dudas y temores en hipnosis” y Zeig de “aclarar los mitos de la hipnosis”.

El primero remite a un enfoque directivo y el segundo a un enfoque más indirecto. Obsérvese también los diferentes estilos de los autores según su formación.

En este artículo presentaremos la «Eliminación de dudas y temores en hipnosis» de Hartland. Y en este otro artículo «Los Mitos de la Hipnosis» de Zeig.

ACLARACIÓN DE DUDAS Y TEMORES DE LA HIPNOSIS – POR JOHN HARTLAND

Basado en: “MEDICAL AND DENTAL HYPNOSIS & ITS CLINICAL APPLICATIONS” – John Hartland

Las dudas y temores sobre la hipnosis
Las dudas y temores sobre la hipnosis se deben a todo su pasado de circo y el temor a la pérdida de control

Sugestión es el proceso mediante el cual un individuo acepta una proposición que se le hace, sin tener una razón lógica para hacerlo. En otro sentido, también se usa el término para describir una idea presentada a un individuo para que la acepte sin reservas. Sugestibilidad es el grado hasta el cual se inclina hacia la aceptación sin reservas de ideas y proposiciones.

En otras palabras, es una medida del grado hasta el cual reaccionará un individuo a lo que se le dice, sin emplear sus facultades de crítica.
Es un error suponer que la sugestión sólo es probable que actúe sobre personas de voluntad débil, o sobre las que sean demasiado susceptibles.
Incluso el individuo de voluntad firme puede ser influido por sugestión si ésta se hace en forma tal que la persona no tenga idea de que está siendo influido.

El poder de la sugestión se aumenta cuando actúa sobre la mente inconsciente más que sobre la consciente.

La hipnosis es esencialmente un estado especial de la mente que por lo general es inducido en una persona por parte de otra. Es un estado mental en el cual las sugestiones no sólo son aceptadas con más facilidad que en el estado de vigilia, sino que actúan en forma más poderosa que la que sería posible en condiciones normales. En otras palabras, el estado hipnótico siempre va acompañado por un aumento en la sugestibilidad del sujeto.


El estado hipnótico siempre va acompañado por un aumento en la sugestibilidad del sujeto.

En el estado hipnótico, la facultad de crítica está parcial o totalmente suprimida

  1. La respuesta a la hipnosis dependerá del grado hasta el cual se suprima el poder de crítica y el poder de rechazo que normalmente son ejercidos por la mente consciente.
  2. La profundidad de la hipnosis en cualquier caso dado estará relacionada en proporción directa con el grado de supresión lograda. Una supresión ligera dará como resultado sólo una hipnosis ligera; una supresión total dará como resultado una hipnosis profunda o sonambulismo.
  3. Mientras más se suprima la mente consciente, más aumentará la sugestibilidad del individuo.

Condiciones que son esenciales para la inducción con éxito del estado hipnótico.

  1. Motivación.
  2. Eliminación de dudas y temores.
  3. Fijación de la atención.
  4. Limitación del campo de la conciencia.
  5. Relajamiento y limitación de los movimientos voluntarios.
  6. Monotonía.
  7. Supresión de todas las ideas, excepto aquellas sobre las cuales debe fijarse la atención.

Por lo general es casi imposible hipnotizar a una persona contra su voluntad, pues para tener éxito, el sujeto debe estar dispuesto y sin temores. Debe desear cumplir con las sugestiones del hipnotizador o creer que, pese a su propia voluntad, no puede resistir.

Por cierto, que mientras más se pueda aumentar el deseo de una persona a ser hipnotizada, más probable éxito tendrá la inducción. En consecuencia, el paso de mayor importancia en todos los preliminares de la inducción de la hipnosis es la preparación de la mente del sujeto para que la acepte —como si se fuera a abonar un terreno—.

Esto no es una tarea difícil, siempre que se ejecute sistemáticamente. Trate de averiguar si el sujeto desea en realidad ser hipnotizado —si cree en la hipnosis y si cree que valga la pena para hacer desaparecer sus síntomas—.

Discuta con él estos síntomas y las molestias que le están causando. Indíquele lo distinta que podría ser su vida y todo lo que podría disfrutar si se librara de ellos. A condición de que su caso sea adecuado para ser tratado por hipnosis, puede decirle con bastante certidumbre que es probable que el tratamiento hipnótico actúe con más fuerza y lo mejore con más rapidez que cualquier otro método.


Es de suma importancia que el paciente esté dispuesto a ser hipnotizado y crea que eso va a ser eficaz antes de principiar la inducción.

ELIMINACIÓN DE DUDAS Y TEMORES EN LA HIPNOSIS SEGÚN HARTLAND

Existe otro paso preliminar de vital importancia que nunca debe ser omitido. Se comprende muy bien que muchos pacientes sean tímidos, ansiosos y aprensivos, y por cierto que nunca entrarán en estado hipnótico sino hasta que sus dudas y temores en hipnosis hayan sido disipados.

Estas ansiedades, dudas y temores sobre hipnosis, que pueden ser obstáculos serios para la inducción del trance, por lo general caen en dos categorías.

1-Temor al fracaso y mucha ansiedad por el éxito.

Uno conduce a lo otro en forma inevitable, y juntos pueden originar muchas dificultades. Debe recordar que muchos de los pacientes que llegan a usted para ser hipnotizados ya han intentado casi todos los demás métodos de tratamiento sin éxito.

En consecuencia, están convencidos de que la hipnosis puede ofrecerles la última oportunidad de recuperación. Esto podría ser muy conveniente, pero por desgracia el paciente cree que está arriesgando tanto, que la mera posibilidad de un fracaso lo aterra y, por lo tanto, espera el éxito con mucha ansiedad.

Esto produce tanta tensión mental y ansiedad que le es imposible relajarse o incluso concentrarse lo suficiente para que la inducción tenga éxito.

Y a menos que se adopten con presteza medidas para contrarrestar esto, ofreciéndole las aseveraciones más positivas, todos los intentos de inducción terminarán en un fracaso.

Inconscientemente, el paciente considera a la hipnosis como una prueba de su habilidad para actuar, y como el ansioso siempre está temeroso de un fracaso, la dificultad será inevitable.

2-Temor al estado hipnótico en sí.

Esta dificultad en particular es la que se encuentra con más frecuencia. Por cierto, existe un asombroso y creciente número de pacientes que están tanto temerosos como recelosos de lo que comprende la hipnosis, y a quienes no les agrada mucho la idea de perder su control.

Las dudas y temores en hipnosis tales como éstas siempre se deben al concepto equivocado, de parte del paciente, respecto a lo que es probable que suceda en el estado hipnótico.

En ocasiones el paciente tendrá un desconocimiento total de su dificultad, ya que muchas personas se muestran tanto ansiosas como dispuestas a someterse a la hipnosis y sin embargo, en forma por completo inconsciente, en sus mentes existen estas dudas y temores.

Bajo estas circunstancias, la mente apelará a cualquier excusa o razón para no perder el control. Esta resistencia inconsciente puede mostrarse en muchas formas distintas. Durante la verdadera inducción, el paciente puede parecer que está sumamente divertido e incluso reír.

Por otra parte, puede quejarse de malestar físico. Ambas reacciones son evidencia de la resistencia inconsciente a la hipnosis y son meras racionalizaciones, por lo que es de mucha importancia convencerlo de que nada sobrenatural está sucediendo y que de ninguna manera se le ridiculizará.

En ocasiones, puede presentarse la situación inversa, la que hace resaltar, con más fuerza aún, la significación de las actitudes inconscientes, ya que un deseo inconsciente de ser hipnotizado en ocasiones puede ser más fuerte que el deseo consciente de resistir.

Bajo estas circunstancias, muchas personas que luchan para no sucumbir en un trance, son por completo incapaces de permanecer despiertos una vez que se ha iniciado el proceso de inducción.

Para tener éxito con las inducciones, deben tratarse en forma adecuada todas las dificultades de este tipo antes de principiar.

Por cierto, la preparación de la mente del sujeto es la más importante de todas las etapas para inducir con éxito la hipnosis. La mayoría de los fracasos al inducir el estado hipnótico, se deben a la falta de una preparación adecuada del sujeto, y a la falta de una discusión apropiada antes de intentar la inducción.


La preparación de la mente del sujeto es la más importante de todas las etapas para inducir con éxito la hipnosis

Este problema presenta más dificultades al cirujano dentista que al médico general, ya que el dentista que desea usar la hipnosis para lograr relajamiento o anestesia, por necesidad debe inducir con rapidez el estado de trance.

En consecuencia, no puede emplear mucho tiempo en la preparación como en el caso de un médico general. Por fortuna, en muchos casos esto no es tan esencial, ya que un número considerable de pacientes dentales disfrutan de buena salud, es probable que resulten más susceptibles y menos difíciles que muchos de los casos con los cuales tiene que tratar el médico general.

Pero si bien es fuerte la motivación de tales pacientes para la hipnosis, no debe olvidarse que el dentista tiene otros problemas que resolver —el temor de visitar al dentista y el temor a la aguja hipodérmica—.

Sin embargo, la preparación adecuada del paciente no es necesariamente un procedimiento prolongado, pero, no obstante, el tiempo que en ello se invierte nunca es desperdiciado y pagará muy buenos dividendos. Es por esta razón que me propongo tratarlo con cierto detalle.

PREPARACIÓN DE LA MENTE PARA DISMINUIR DUDAS Y TEMORES SOBRE HIPNOSIS

Existen ciertas dificultades que se presentan de tiempo en tiempo, cualesquiera de las cuales puede interferir seriamente con el éxito en la inducción de la hipnosis.

  1. Una equivocación total de lo que es probable que ocurra en el estado hipnótico.
  2. Confusión del sueño hipnótico con el sueño normal.
  3. La expectación de amnesia a continuación del trance.
  4. La parte que desempeña la «fuerza de voluntad» al inducir el trance.
  5. El temor a ser dominado por el hipnotizador.

Se presentan con tanta frecuencia una o más de éstas en la mente del sujeto que es de suma importancia que cada uno de estos puntos deba ser tratado en forma adecuada en la plática preliminar, de manera que el paciente sepa con exactitud lo que debe esperar.

Una vez que se ha logrado esto con éxito, la inducción de la hipnosis ofrecerá mucha menor dificultad. Quizá la mejor forma de explicarlos sea describir el procedimiento que yo mismo empleo al preparar a un paciente que no ha sido hipnotizado con anterioridad.

PROCEDIMIENTO PARA DESPEJAR DUDAS Y TEMORES SOBRE HIPNOSIS

A continuación describimos el procedimiento de Hartland para despejar dudas y temores que él mismo utiliza al hacer hipnosis.

LO QUE SABE Y LAS EXPECTATIVAS

1Empiezo por preguntarle lo que sabe o lo que ha oído sobre la hipnosis y lo que espera que suceda durante el estado hipnótico y después de éste.

Casi siempre encuentro que, si es que acaso sabe algo, sus ideas se han derivado de artículos periodísticos, narraciones sensacionales en revistas y actuaciones en teatros o en televisión.

Con mucha frecuencia encuentro que espera estar por ejemplo inconsciente durante el periodo del trance, y que no recordará absolutamente nada una vez que despierte otra vez.

En consecuencia, le explico que la hipnosis no es así, y que, en realidad, es difícil que ocurran algunas de las cosas que espera.

SUEÑO HIPNÓTICO VS SUEÑO ORDINARIO

2-Le digo que no hay una verdadera semejanza entre el sueño hipnótico y el sueño ordinario.

Aun cuando en el transcurso de la inducción principiará a sentir que sus ojos están cada vez más cansados, y que se le cerrarán en igual forma que cuando duerme, todo el tiempo que permanezcan cerrados, él permanecerá tan despierto y alerta como si los tuviera abiertos.

Por lo general le describo esto con las palabras que siguen:

«…Cuando usted se duerme por la noche con la cabeza en la almohada, sus ojos parecen estar cada vez más cansados, hasta que al final se cierran.

En el momento en que se duerme, queda por completo inconsciente, sin darse cuenta de los alrededores, sino hasta que despierta. Si entrara a su recámara y le hablara quedamente, sin despertarlo, usted no se enteraría de que me encontraba ahí y no escucharía una sola de mis palabras.

Cuando se duerme con un sueño hipnótico, sus ojos principiarán a sentirse cansados y se cerrarán, en la forma exacta en que lo hacen cuando se duerme por las noches. Pero existirá una diferencia de importancia. No perderá la conciencia ni un solo momento. Permanecerá tan alerta y despierto como lo estaba antes de que sus ojos se cerraran. Todavía sabrá que se encuentra en esta habitación conmigo. Podrá oír todo lo que le digo.

Si le hago una pregunta, podrá responderme sin despertar. Si quedara inconsciente como en el sueño ordinario, no podría escucharme en absoluto y, si no puede oír lo que le digo, ¿Cómo es posible que pudiera ayudarlo? Inclusive si entrara en el trance más profundo, siempre podría escuchar todo lo que diga, y permanecería sabedor de todo lo que sucede…»

Luego le hago entender al paciente diciéndole que voy a demostrarle exactamente lo que puede esperar sentir cuando se encuentre en el estado hipnótico.

«…Quiero que se recueste en la silla y cierre sus ojos unos momentos. No los abra sino hasta que yo le diga. Limítese a escuchar lo que digo. Ahora está cómodamente recostado en la silla, con los ojos cerrados, y si alguien entrara a la habitación pensaría que estaba profundamente dormido. Pero usted sabe que no está dormido. Está usted tan despierto como antes que cerrara los ojos…

…Puede escuchar todo lo que estoy diciendo. Si sonara el teléfono, usted lo escucharía. Y si yo lo contestara, no podría menos de interesarse un poco en lo que diga…»

Ahora le ordeno al paciente que abra los ojos y le explico el propósito de lo que acaba de hacer.

…No importa lo profundo que entre al estado hipnótico, siempre sentirá casi lo mismo que sintió ahora. A excepción de una ligera diferencia. Si entrara en un trance muy profundo, todavía permanecería completamente enterado de todo lo que pasa, pero se sentiría tan lejano que parecería que nada le importa en absoluto…

…Todavía podría escuchar el timbre del teléfono y lo que diría al contestarlo, pero parecería tan lejano, que no le interesaría nada de lo que diga»

Es posible que se pregunte por qué considero tratar este asunto con tanto detalle. La razón es al mismo tiempo sencilla y de mucha importancia. Muchas personas parecen principiar con una impresión mental equivocada.

Cuando son hipnotizadas esperan experimentar una especie de «apagón» durante el trance, y no recordar nada de lo que ha sucedido cuando despiertan.

Aun cuando esto no es un impedimento serio para la inducción de una hipnosis ligera con cierre de ojos espontáneo, suele ser muy difícil, si no imposible, profundizar más la hipnosis.

El sujeto cerrará los ojos, entrará en un estado de hipnosis ligera y no tratará de abrirlos sino hasta que se lo indique. Pero dejará de responder a cualquier técnica de profundización.

Una vez que despierte, acostumbrará a decir: «No creo que haya sido hipnotizado. En realidad, nada me sucedió. Sabía todo lo que estaba pasando». Y siempre que el sujeto tenga alguna duda en la mente respecto si ha sido o no hipnotizado, tendrá muchísima dificultad para inducirlo a una etapa más profunda.

Siempre que el sujeto tenga alguna duda en la mente respecto si ha sido o no hipnotizado, tendrá muchísima dificultad para inducirlo a una etapa más profunda

Por cierto, si usted lo intenta y fracasa, es muy probable que diga: «Nomás deme una prueba de que algo ha sucedido. Si puedo convencerme de que he sido hipnotizado, podré profundizarme más».

Por desdicha, está pidiendo un imposible en esas primeras etapas, ya que sólo cuando se ha logrado una profundidad considerable se puede obtener una prueba satisfactoria.

De este modo, es probable que se origine una situación embarazosa si el sujeto dice: «Deme una prueba de que he sido hipnotizado y podré profundizarme más». A lo cual se tendrá que replicar: «Primero profundícese y le daré muchas pruebas». Siendo el resultado un total círculo vicioso. Ciertamente, las probabilidades son de que usted no adelantará mucho con este sujeto en particular.

Si antes de intentar la inducción, le ha dado al sujeto una completa explicación de lo que debe esperar y de lo que es probable que sienta, no se presentará esta particular dificultad.

En ocasiones, a tal paciente le resultará difícil creer que en realidad haya sido hipnotizado, a pesar de todas sus explicaciones, pero es muy curioso que, si éstas han sido hechas, sus dudas ya no serán lo bastante fuertes para impedir una profundización adicional.

EL OLVIDO

3-Informo al paciente que no debe esperar necesariamente olvidar todo lo que ha sucedido durante el trance una vez que esté otra vez totalmente despierto.

Debido a que es probable que el sujeto haya visto demostraciones de experimentos hipnóticos en televisión, en los cuales se utilizan sujetos especialmente entrenados, suele tener la idea de que exactamente lo mismo le sucederá a él si permite ser hipnotizado.

Es de máxima importancia el hecho de que, con certeza, esperará sufrir una completa pérdida de memoria respecto a lo que haya ocurrido durante el estado de trance, y cuando se dé cuenta de que recuerda todo lo acontecido, estará cierto de que nunca fue en realidad hipnotizado.

En consecuencia, si usted deja de corregir sus opiniones sobre estos puntos, en especial respecto a pérdida de memoria que anticipa, encontrará exactamente el mismo escepticismo que con anterioridad hemos discutido y será inevitable un resultado similar.

Por lo general informo al paciente que pocas personas son capaces de lograr tal profundidad, y que para propósitos terapéuticos ordinarios ciertamente no es necesaria y muy rara vez conveniente.

Le explico que los sujetos que ha visto han sido especialmente entrenados para alcanzar una gran profundidad, para poder tomar parte en trabajos experimentales y de investigación.

También le indico que en la hipnosis de rutina rara vez se presenta la «pérdida de memoria» y que es raro que se trate de inducirla, ya que no es esencial para los propósitos de tratamientos comunes. Sin embargo, si por azar olvidara en forma espontánea lo que había ocurrido en el transcurso del trance, tampoco habría por qué preocuparse. Eso sólo quería decir que era un sujeto muy bueno, y que todavía podría recordar algo que en especial quisiera.

LA FUERZA DE VOLUNTAD

4-Explico al sujeto que, si bien la fuerza de voluntad es de suma importancia en la inducción de la hipnosis, la verdad es que es su propia fuerza de voluntad la que desempeña un papel importante, no la del hipnotizador.

Existe una impresión muy difundida entre el público general que, si usted permite ser hipnotizado, no tendrá otro camino sino obedecer todos los mandatos del hipnotizador. Que es su gran fuerza de voluntad lo que hace que usted se someta por completo, con el resultado de que cumplirá sus órdenes en forma casi automática.

Esto, desde luego, se eslabona con la dificultad que sigue en nuestra lista —el temor a ser dominado— con el temor de perder su control, que ya hemos mencionado.

Informo al sujeto que, si en realidad creyéramos que eso era verdad, pensaba que entonces muchos de nosotros no estaríamos dispuestos a ser hipnotizados. Sé que yo no lo permitiría.

Si la hipnosis sólo se produjera merced a la más intensa fuerza de voluntad del hipnotizador, la consecuencia lógica sería que sólo se podría hipnotizar a las personas de voluntad muy débil.

Ciertamente que éste no es el caso, ya que es un hecho real que lo inverso es lo cierto. Siempre es difícil, y en ocasiones imposible, hipnotizar a individuos de voluntad muy débil. Esto se debe a que el individuo con voluntad débil no puede concentrarse lo suficiente y no se puede retener su atención el tiempo necesario para permitirle entrar al estado hipnótico.

Por otra parte, entre las personas más fáciles de hipnotizar en el mundo, se cuentan los hombres de negocios de voluntad fuerte, dogmáticos y pagados de sí mismos, que tienden a aterrorizar a sus secretarias y a intimidar a sus ejecutivos, siempre y cuando sean sujetos dispuestos y con deseos de tener éxito.

Esto se debe a que pueden usar su fuerza de voluntad para obligarse a sí mismos a concentrarse intensamente sobre cualquier cosa que se desee, aumentando así su susceptibilidad.

5-Aseguro al sujeto que no necesita tener ningún temor de ser dominado por el hipnotizador, y que nunca será obligado a hacer o a decir algo a lo cual se oponga decididamente.

sujeto dominado por hipnotizador
En los espectáculos se intenta demostrar el poder del hipnotizador por sobre la voluntad del sujeto

Le explico que, si uno fuera a tratar de obligarlo a hacer tal cosa, ello originaría un conflicto mental (debo, pero no puedo) que lo despertaría en forma espontánea o mostraría tal inquietud mental y tanta ansiedad que no quedaría otra alternativa sino despertarlo de inmediato.

Soy completamente honrado con él, y le digo que, si me permite inducir un estado de trance realmente profundo, no habrá ninguna duda de que se sentirá obligado a obedecer mis instrucciones en forma implícita, pero sólo hasta donde él esté dispuesto a hacerlo y a someterse temporalmente a mi autoridad. Y no podría obligarlo a hacer algo a lo cual tenga una objeción arraigada.

También le doy seguridades de que aparte de los pasos necesarios acostumbrados para inducir la hipnosis y profundizarla, no se hará nada más y no se le iba a sujetar a ningún interrogatorio sin su previo consentimiento.

Podría parecer que he considerado este tema de preparación de la mente del sujeto antes de la inducción, con una longitud innecesaria. Pero puedo asegurar que esto está lejos de ser el caso.

Lo he hecho en forma deliberada debido a que creo firmemente que es la principal llave para el éxito, y que resultan más fracasos de una preparación apresurada y equivocada que de cualquier otra causa.

El tiempo que se invierte en eliminar los falsos conceptos, las dudas y los temores, nunca es desperdiciado. No sólo asegurará inducciones más rápidas y con éxito, sino que los fracasos serán menos frecuentes.

El tiempo que se invierte en eliminar los falsos conceptos, las dudas y los temores, nunca es desperdiciado

Cuando he terminado mis explicaciones al sujeto, siempre le pregunto si tiene algunas otras preguntas que hacerme. En caso afirmativo, al contestarlas por lo general disipo cualesquiera dudas y temores que hayan quedado, asegurando así su total cooperación y confianza.

Le permito ver con toda claridad que la hipnosis es esencialmente un asunto de trabajo en equipo entre el médico y el paciente. Que, sin embargo, la parte que él desempeña es de tanta importancia como la mía, y que sin su cooperación y buena disposición nada puede lograrse.

DUDAS Y TEMORES EN LA HIPNOSIS CON NIÑOS

En general, los niños no presentan mayores dudas y temores en la hipnosis. Por esta razón, muchas de estas explicaciones preliminares pueden omitirse en el caso de un niño, a menos que sea muy tímido y nervioso; los niños, son, en términos generales mucho más fáciles de hipnotizar que los adultos.

Los niños son mucho menos críticos y, por lo general, más razonables para la persuasión y sugestión. Aquí se puede confiar casi por completo en el «factor prestigio», combinado con un acercamiento simpático y comprensivo.

Ciertamente, en la mayoría de los casos, se encuentra que bastan las explicaciones más sencillas, calculadas para inspirar confianza.

En lo general, digo a los niños que me gustaría enseñarles la forma de entrar en una clase especial de sueño. Que aun cuando sus ojos principien a fatigarse, se cerrarán exactamente en la forma en que lo hacen cuando duermen por la noche, que será por completo distinto porque podrán escuchar todo lo que diga e incluso podrán hablar conmigo sin despertar.

Dado el caso de que me haya ganado la confianza del niño y haya tenido éxito en despertar su interés, encuentro que, en términos generales, es todo lo que se requiere.

¡Muchas gracias por leernos!