La confianza en el coaching ontológico: ganarla y no perderla

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LA CONFIANZA EN EL COACHING ONTOLÓGICO: GANARLA Y NO PERDERLA

La confianza en el coaching ontológico no es un complemento ni un detalle accesorio del proceso: es su punto de partida. Sin confianza, no hay apertura; sin apertura, no hay conversación transformadora.

Desde una mirada ontológica, la confianza no se reduce a una técnica ni a una estrategia comunicacional, sino que expresa la forma de ser del coach en relación con el otro. Es una experiencia que se construye en el encuentro, en la presencia, en la coherencia entre lo que decimos y cómo estamos siendo.

En el coaching ontológico, la confianza crea el espacio donde el cliente puede explorar sus creencias, emociones y decisiones sin miedo al juicio. Por eso, más que “hacer” confianza, el coach la encarna. Cuando la confianza está presente, el aprendizaje se acelera, los conflictos se clarifican y el cambio se vuelve posible.

¿POR QUÉ LA CONFIANZA ES TAN IMPORTANTE?

La confianza lo es casi todo en la vida. Si lo piensas, muchas de nuestras decisiones y relaciones giran en torno a este sentimiento:

  • Ponemos nuestros ahorros en la moneda o el banco que nos genera confianza.
  • Nos hacemos amigos de personas en quienes confiamos.
  • Hacemos negocios con gente de confianza.
  • Elegimos terapeutas que nos inspiran confianza.
  • Votamos a políticos en quienes confiamos.

Incluso la economía de un país depende de la confianza de sus ciudadanos en el sistema. En resumen, desde las acciones cotidianas hasta los sistemas más complejos, la confianza es parte importante de nuestras decisiones.

La confianza también influye en cómo nos desenvolvemos personalmente. ¿Te ha pasado que a veces entras a un lugar sintiéndote seguro, y otras veces te sientes cohibido? A veces practicamos un deporte con confianza, y otras nos invade la inseguridad. Incluso podría ser que quieras iniciar un proyecto nuevo y algo te detiene. Tal vez descubras que no tienes la confianza suficiente en tus propias capacidades para hacerlo.

La confianza es tan importante que trasciende lo cotidiano: es un aspecto ontológico de nuestra vida, es decir, forma parte de nuestro ser o manera de ser. Ahora bien, ¿de dónde surge esta confianza y por qué a veces se debilita?

Aspecto Ontológico de la Confianza
Importancia de la confianza

EL ORIGEN DE LA CONFIANZA

Usamos la palabra confianza de muchas maneras en el día a día. Por ejemplo, podemos decirle a un amigo: «No hace falta que te vistas tan formal, ya hay confianza», o por el contrario reclamar: «¿Por qué me hablas de ese modo si no tenemos confianza?». Estos usos cotidianos nos muestran que la confianza puede significar cosas distintas según el contexto. Pero hablando en términos más profundos, ¿qué es realmente la confianza?

Diversos pensadores han intentado definirla. La filósofa Laurence Cornu, por ejemplo, la describe así:

«La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne al futuro, en la medida en que ese futuro depende de la acción de otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse por el no control del otro y del tiempo».

LA CONFIANZA: FUTURO E INCERTIDUMBRE

Esta definición me parece muy acertada porque resalta que la confianza está relacionada con el futuro y con la tolerancia a la incertidumbre. Confiar implica apostar a que otra persona (o nosotros mismos, en algunos casos) actuará de cierta forma, aun cuando no tenemos control total sobre esa situación.

En otras palabras, la confianza tiene que ver con cuánto somos capaces de soltar el control y sentirnos cómodos con la incertidumbre. De hecho, es posible que mientras más necesidad de control tiene alguien, menos propensión tenga a confiar en los demás.

¿Qué es Confianza? - Definición - IAFI
La confianza está relacionada con el futuro y con la tolerancia a la incertidumbre.

ONTOLOGÍA DE LA CONFIANZA

Desde un punto de vista ontológico, la confianza es algo que desarrollamos a lo largo de la vida. No nacemos sabiendo qué es la confianza, pero uno de los primeros actos que realizamos como bebés es justamente confiar: confiamos en el pecho materno para alimentarnos y en los cuidados de nuestros padres. Muchos autores señalan que no hay vínculo más fuerte que el del bebé con su madre, y podríamos decir que ese lazo está cimentado en una confianza instintiva.

A medida que crecemos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que el mundo es incierto y de que no siempre nuestras expectativas se cumplen. Vivencias cotidianas pueden erosionar poco a poco nuestra confianza: tal vez de niños confiamos un secreto a alguien y esa persona nos traicionó contándoselo a otros.

confianza y crianza
La confianza es algo que desarrollamos a lo largo de la vida

O quizás crecimos en un ambiente muy estricto, donde aprendimos a ocultar nuestras acciones a padres y maestros porque no confiábamos en que nos entenderían y temíamos ser reprendidos. Así, el umbral de incertidumbre que toleramos se vuelve más bajo; buscamos tener más control sobre lo que nos pasa y vamos perdiendo espontaneidad para confiar.

PARA EL COACHING ONTOLÓGICO LA CONFIANZA SIEMPRE ESTÁ AHÍ

Ahora bien, esto no significa que la capacidad de confiar desaparezca por completo. La confianza sigue existiendo en nosotros como recurso interno, tal como la creatividad. Lo que ocurre es que el proceso de socialización (las normas culturales, las experiencias negativas, las advertencias que recibimos) va socavando esa disposición natural a confiar.

Por ejemplo, Laurence Cornu sugiere que para que un niño confíe en sus padres debe haber reciprocidad: los padres también deben demostrar confianza en su hijo. Cuando eso no ocurre, el niño aprende a no confiar y lleva esa huella a su vida adulta. En conclusión, todos nacemos con la semilla de la confianza, pero nuestras vivencias pueden hacer que esa semilla quede dormida bajo la superficie.

CONFIANZA ÉTICA VS. CONFIANZA EN LA COMPETENCIA

Al hablar de confiar en alguien, es importante distinguir dos dimensiones de la confianza: por un lado, la confianza ética o moral (basada en los valores de la otra persona) y por otro, la confianza en la competencia del otro (es decir, en sus habilidades o capacidad de cumplir algo).

Esta distinción nos ayuda a entender mejor por qué a veces perdemos confianza en alguien. Por ejemplo, si le prestamos dinero a un amigo y nos traiciona desapareciendo sin devolverlo, está rompiendo nuestra confianza ética: faltó a la honestidad y a los valores que esperábamos de él.

En cambio, si le prestas dinero a otro amigo y éste lo invierte mal y lo pierde, puede que no te pague en el plazo acordado. ¿Significa esto que es una mala persona? No necesariamente; tal vez simplemente no tuvo la competencia o habilidad financiera para manejar bien esa inversión. Ahí, lo que falló, fue la confianza en su competencia para esa tarea, pero no necesariamente su moral.

Distinciones de Confianza en el Coaching Ontológico
Distinciones de la Confianza

IMPORTANCIA DE LAS DOS CONFIANZAS EN EL COACHING ONTOLÓGICO

Sin estas distinciones, podríamos juzgar ambos casos por igual y decir «no se puede confiar en ninguno de los dos». Sin embargo, socialmente condenamos más la falta de valores que la falta de habilidad. La traición a la confianza ética suele ser imperdonable: probablemente nunca volvamos a confiar en esa persona que nos engañó.

Por otro lado, cuando alguien nos falla por inexperiencia o ineptitud (confianza de competencia), tendemos a ser un poco más comprensivos: quizá no le confiarás dinero de nuevo a ese amigo que invirtió mal, pero podrías seguir siendo su amigo y confiarle otro tipo de tareas en las que sí sea competente.

Como coaches, esta distinción también es útil al trabajar con nuestros clientes. Muchas veces, los coachees (clientes) nos comparten juicios de desconfianza hacia otras personas, y conviene explorar si es una cuestión de principios éticos o simplemente de competencias y expectativas no cumplidas.

Entender el tipo de confianza quebrada nos brinda información para gestionar mejor la situación con el coachee y ayudarlo a ver posibles caminos a seguir.

LA CONFIANZA EN EL COACHING ONTOLÓGICO

En el ámbito del coaching ontológico, la confianza es un pilar fundamental. De hecho, la International Coaching Federation (ICF) incluye “cultivar confianza y seguridad” como una de las competencias clave que todo coach debe desarrollar.

Sin un nivel mínimo de confianza entre el coach y el coachee, es prácticamente imposible que el proceso de coaching prospere. Un cliente no se abrirá ni explorará en profundidad sus desafíos si no confía en su coach; del mismo modo, el coach necesita confiar en las capacidades del cliente para que éste encuentre sus propias respuestas.

Por eso, en los cursos de coaching ontológico (ya sean programas acreditados por ICF o formaciones de instituciones reconocidas como IAFI) se enfatiza desde el inicio la importancia de generar confianza. Los futuros coaches aprenden a crear un espacio seguro, de respeto y confidencialidad, donde el cliente se sienta cómodo para hablar de lo que realmente le preocupa.

Esta capacidad de construir confianza forma parte de las competencias del coaching que se practican durante la formación, porque sin confianza, las demás herramientas y técnicas de coaching pierden efectividad.

Como coach, hemos podido comprobar en la práctica el poder transformador de un espacio de confianza. A continuación, compartimos un ejemplo real que ilustra cómo la confianza puede acelerar la resolución de problemas:

CASO REAL: LA CONFIANZA EN ACCIÓN

«Hace un tiempo tuve una sesión de coaching ontológico con un cliente que estaba enfrentado con un compañero de trabajo. Era un conflicto que llevaba meses sin resolverse: la comunicación entre ellos era casi nula y la tensión afectaba al resto del equipo. Al comienzo de nuestra sesión, noté que al cliente le costaba abrirse; tenía gestos de desconfianza, tanto hacia la situación que vivía como, posiblemente, hacia mí, ya que era nuestra primera reunión.

Como coach, mi primer paso fue generar confianza: le aseguré que todo lo que conversáramos sería confidencial y que este era un espacio libre de juicios. Practiqué una escucha activa y empática, haciendo que se sintiera comprendido y cómodo. Poco a poco, vi cómo su lenguaje corporal se relajaba y empezaba a compartir con más sinceridad los detalles del problema.

Cuando el cliente se sintió realmente seguro y en confianza, logró identificar el verdadero origen del conflicto: tenía miedo de que si él daba un paso hacia la reconciliación, su compañero se aprovecharía de él.

Esa creencia venía de una falta de confianza básica en las intenciones del otro. Trabajamos entonces en replantear la situación desde otro ángulo: ¿Qué pasaría si, en lugar de asumir mala fe, intentaba darle un voto de confianza a su colega? ¿Qué podría hacer él para propiciar un entorno de mayor confianza mutua?

El cambio de perspectiva fue revelador. Mi cliente se dio cuenta de que seguir alimentando la desconfianza solo mantenía el conflicto estancado. Decidió tener una conversación abierta con su compañero, expresando cómo se sentía y escuchando también la versión del otro.

Para su sorpresa, esa conversación resultó muy positiva: ambos aclararon malentendidos y acordaron nuevas formas de trabajar en conjunto. En cuestión de pocos días, gracias a ese pequeño acto de confiar y comunicarse, el cliente logró resolver rápidamente el conflicto que lo había preocupado por tanto tiempo.

Esta experiencia me reafirmó cuán poderosa es la confianza para destrabar situaciones difíciles. Cuando un coachee se siente respaldado por la confianza del coach y, a la vez, encuentra la manera de otorgar confianza a otros (o a sí mismo), los resultados llegan más rápido y con menos tensión.»

CONCLUSIÓN: LA CONFIANZA EN EL COACHING ONTOLÓGICO

La confianza es un ingrediente ontológico esencial en nuestras vidas. Nos permite crear lazos más auténticos, enfrentar desafíos con seguridad y resolver conflictos que parecían imposibles.

La confianza puede tomar tiempo en construirse y apenas un instante en quebrarse; pero incluso si sientes que la has perdido, con paciencia y acciones coherentes siempre se puede ganar confianza nuevamente. Ya sea que estés en una relación personal, en un equipo de trabajo o en un proceso de coaching ontológico, cultivar y cuidar la confianza marcará la diferencia en la calidad de los resultados que obtengas.

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